Hay un estudio muy conocido de la consultora Dalbar que muestra que durante las últimas décadas el S&P 500 rindió cerca de un 10% anual promedio, pero el inversor promedio obtuvo apenas un 4%.
La diferencia no estuvo en el activo, estuvo en el comportamiento.
Fidelity llegó incluso a una conclusión que parece joda: las cuentas con mejores rendimientos muchas veces eran las de personas fallecidas o de personas que se habían olvidado que tenían inversiones. ¿Por qué?
Porque no podían reaccionar emocionalmente a cada movimiento del mercado.
Fondos Comunes de Inversión (FCI)
Si uno no tiene el tiempo, la asesoría o la serenidad necesaria para diseñar una estrategia y asimilar la volatilidad diaria, existe una alternativa muy eficiente: delegar la gestión en especialistas a través de estos Fondos.
Se puede ingresar desde $ 1.000, y es un equipo de profesionales quien está todo el día dedicado a seleccionar, comprar, vender y rebalancear las acciones, cedears y/o bonos que formen parte del fondo. Su mayor ventaja es la diversificación, ya que al distribuir el capital en distintos instrumentos se reduce el riesgo de depender de una sola inversión.
Existen fondos para cada perfil: desde agresivos de largo plazo hasta opciones de cobertura o preservación de capital (mejorando la inflación, o directamente en dólares por ejemplo). Dentro de estas últimas, los fondos money market son ideales para optimizar el efectivo diario. Son como una caja de ahorros pero te generan rendimientos cada mañana con un riesgo sumamente acotado y disponibilidad inmediata.
Sin ir más lejos, MercadoPago funciona bajo este concepto; detrás de la app opera un FCI (hasta hace poco era del Banco Industrial) que hace trabajar los pesos de forma segura. Es una alternativa bastante básica pero el funcionamiento es parecido.
Real Estate
A diferencia de otros activos financieros, el ladrillo te lleva a pensar en plazos un poquito más largos. Aún en un Flipping no se puede pensar en menos de 4 o 5 meses. No se mira el precio todos los días, no hay una pantalla mostrando precios minuto a minuto y eso muchas veces ayuda a sostener decisiones más racionales y de largo plazo.
Por otro lado, el mercado platense sigue mostrando señales interesantes. Mientras las acciones y bonos ya vienen de fuertes subas, el valor del m2 sigue retrasado casi un 40% respecto de sus máximos históricos. Concretamente, si un inversor hace un año tenía USD 100.000 y los colocaba en una cartera agresiva de activos argentinos, hoy podría tener entre 140.000 y 165.000 dólares, dependiendo del timing y los instrumentos elegidos. De ahí nace la enorme oportunidad de rotar ganancias de la bolsa al pozo o al usado.
Por supuesto que ningún activo es perfecto y el real estate también tiene riesgos, pero cuando uno mira el escenario completo, cada vez parece más claro que invertir bien no pasa solamente por encontrar la oportunidad del momento.
Pasa por construir una estrategia que uno pueda sostener en el tiempo.
Como decía Warren Buffett: El mercado es un mecanismo que transfiere dinero de los impacientes a los pacientes.
¡Hasta el lunes que viene!